Es una pregunta razonable y casi nadie la responde con honestidad, porque quien te la contesta suele vender webs. Aquí va con sus dos caras.
Cuándo puedes esperar
- Acabas de empezar y aún no sabes si el negocio funciona.
- Vendes por mensaje directo y te da abasto.
- Todo tu trabajo llega por el boca a boca de siempre.
En ese caso, monta bien tu ficha de Google y una red social, y vuelve a esta pregunta dentro de unos meses. No pasa nada por esperar.
Cuándo la necesitas ya
- La gente compara antes de contratarte: reformas, salud, asesoría, servicios de cierto precio.
- Te buscan por tu nombre y no apareces, o aparece otro.
- Quieres que te encuentren quienes aún no te conocen.
- Necesitas explicar precios, condiciones o un catálogo que no cabe en una publicación. Si vas a encargarla, mira antes qué preguntar a quien te la haga.
- Vives con miedo a que una red social te cierre la cuenta.
Prueba a buscar tu negocio en Google como si no lo conocieras. Lo que salga es lo que ve un cliente nuevo, y hoy es tu carta de presentación.
La diferencia que casi nadie menciona
En una red social eres inquilino: las reglas, el alcance y la permanencia los decide otro, y puede cambiarlos mañana. Una web propia es tuya. Ahí nadie decide a cuánta gente llegas ni te suspende la cuenta un domingo.
Lo que sí resuelve una web
- 1Que te encuentren en Google quienes buscan lo que haces, no solo quien ya te sigue.
- 2Que puedas explicar tu trabajo con calma, con precios y condiciones claras.
- 3Que te contacten cuando tú no estás mirando el móvil, sin que nadie tenga que instalarse una app.
- 4Que tengas algo que enseñar cuando alguien te pide referencias.
Lo que no resuelve
Una web no trae clientes por existir. Si nadie la enlaza, no aparece en buscadores y no la enseñas, no pasa nada. Es una herramienta, y hay que usarla: enlázala desde tus redes, ponla en tu ficha de Google y en tu firma del correo.
Si decides que sí, mira antes si te compensa una plantilla o algo a medida. La respuesta depende más de tu tiempo que de tu presupuesto.