Casi todo el mundo empieza por la parte visible (la tienda) y descubre lo demás cuando ya está vendiendo. Este es el orden que evita sustos, con lo que es obligatorio y lo que solo es recomendable.
Esta guía es informativa y no sustituye el criterio de un asesor fiscal. Las cuantías y los trámites cambian; confirma tu caso concreto antes de decidir.
1. La parte administrativa
- Alta censal en Hacienda con el epígrafe que corresponda a tu actividad.
- Alta en el régimen de autónomos si la actividad es habitual, o sociedad si el volumen lo justifica.
- IVA: repercutirlo en las ventas y presentar las declaraciones periódicas.
- Si vendes a particulares de otros países de la UE, infórmate sobre el régimen de ventanilla única.
2. Los textos legales, que no son opcionales
Una tienda online sin ellos está expuesta a sanciones y, sobre todo, transmite desconfianza. Son cuatro y cada uno cumple una función distinta:
- Aviso legal: quién eres, con nombre o razón social, NIF y domicilio.
- Política de privacidad: qué datos recoges, para qué y cómo ejercer los derechos.
- Política de cookies, con un aviso que permita rechazarlas igual de fácil que aceptarlas.
- Condiciones de venta: precios con IVA, plazos, gastos de envío, garantía y devoluciones.
3. El derecho de desistimiento
El comprador particular puede devolver sin dar explicaciones dentro de los 14 días naturales siguientes a recibir el pedido. Tienes que informarlo antes de la compra y facilitar un formulario o un procedimiento claro. Hay excepciones (productos personalizados, perecederos, contenido digital ya descargado), pero conviene comprobarlas una a una.
Si no informas del derecho de desistimiento, el plazo se amplía a doce meses. Es el fallo que más caro sale de todos los de esta lista.
4. Cobrar
Necesitas una pasarela de pago que acepte tarjeta y, si tus clientes lo piden, Bizum o transferencia. Las pasarelas cobran una comisión por operación y te obligan a un proceso de verificación de identidad y actividad. No se guardan los números de tarjeta en tu propio servidor: eso lo hace la pasarela, y así te ahorras la carga de cumplimiento que conlleva.
5. Enviar
- Tarifas cerradas con una o dos empresas de transporte, mejor que la primera que aparezca.
- Plazos realistas publicados en la ficha del producto, no solo en las condiciones.
- Seguimiento automático al cliente: reduce muchísimo los correos de «dónde está mi pedido».
- Un procedimiento de devolución escrito, con quién paga el porte de vuelta.
6. La tienda
Lo último de la lista, y lo que casi todo el mundo hace primero. Con lo anterior claro, montar la tienda es cuestión de decidir catálogo, fichas de producto y proceso de compra. Si dudas entre una plataforma cerrada y algo hecho para ti, la comparación honesta está en web a medida o plantilla.
Un consejo que ahorra dinero: empieza con el catálogo mínimo que ya sabes que se vende y amplía después. Las tiendas que se lanzan con doscientas referencias sin validar son las que se quedan a medias.